El día de la Cremà me fui a Valencia a disfrutar del ambiente festivo y a ver las Fallas. Gente, gente y más gente es lo que me encontré a lo largo del viaje...En el tren de Cercanías éramos sardinas en lata, pero todo tiene sus ventajas, no hacía falta cogerse a ninguna barra, la amortiguación ante una posible caída estaba asegurada.
Esta es la estampa de la Estación de Trenes de Valencia a la llegada del Cercanías.
Tras empujarme con unos cuantos sujetos para abrirme paso pude disfrutar de algunas de las fallas, eso sí, las mejores en cuarta o quinta fila.

Luego, continuamos visitando las Fallas, comiendo buñuelos de calabaza y disfrutando del ambiente, porque a pesar de la gente, lo cierto es que lo pasé de maravilla. Eso sí la Cremà de la noche la vi desde el sofá de mi casa, lejos del calor de las llamas y de la marabunta de gente.
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