Los asistentes salían en tropel de la sala y el señor Rivero, no se dio por aludido y continúo su bochornosa intervención, con él y su empresa como protagonistas. Cuando parecía que la cosa no podía ir peor nos sorprendió mostrándonos las maravillas de su página personal. Aún no he superado el trauma que me causó ver su imagen de sex symbol en la playa...Los más sufridores aguantamos con la esperanza de que Domingo Laborda, el conferenciante en cuestión aportará algo interesante al encuentro, pero la primera frase de su discurso lo dejó todo claro: "No sé mucho de blogs ni de periodismo". Entonces, ¿Se ha equivocado usted de jornadas?
Como lo último que se pierde es la esperanza, mi compañera y yo, pensábamos que el segundo conferenciante tendría algo de interés que aportar, pero nos equivocamos. El pupilo de Rivero, Carlos Usero continuó el discurso de su mandamás con el único fin de que nos suscribiéramos al boletín electrónico de su empresa.
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